La ansiedad es una alarma, no un problema.

En alguna ocasión todos nos hemos sentido “raros”, con los sentidos multiplicados de forma incómoda. Se trata de ansiedad y a ciertos niveles no tiene que tratarse como enfermedad, pero no está de más saber el porqué de las reacciones físicas que podamos sentir.

Este incremento de las facultades perceptivas se debe a una necesidad del organismo de incrementar algún elemento que en ese momento se encuentra en un nivel inadecuado, de una carencia al fin y al cabo. Esta carencia puede ser física o emocional. También podemos sentir síntomas de ansiedad ante el temor a perder un bien preciado.

La ansiedad juega un papel importante en relación a la supervivencia y la felicidad, se trata de una alarma en busca de poner al cuerpo alerta para conseguir satisfacer sus necesidades.

El sistema nervioso libera ante muchas de estas carencias adrenalina forzando a generar energías de reserva muy superiores a las que se están invirtiendo, esto provoca síntomas como la hiperactividad vegetativa que se manifiesta con taquicardia, sensación de ahogo, temblores en las extremidades, sensación de pérdida de control o del conocimiento, transpiración, rigidez muscular, debilidad muscular, insomnio, inquietud motora, y paralelamente dificultades para la comunicación, pensamientos negativos y obsesivos, etc.

En teoría la ansiedad desde este punto de vista es algo positivo ya que nos ayuda a sobrellevar la vida cotidiana, siempre y cuando se den una serie de situaciones encadenadas: alerta, actividad y obtención del objetivo. Si esta consecución se rompe y se da con bastante asiduidad el organismo corre el resigo de intoxicarse con dopaminas o carecolaminas (neurotrasmisores portadores de adrenalina, noradrenalina y dopamina), posicionándonos en un estado muy incómodo física y mentalmente. Mientras no sea así, nos puede ayudar a resolver peligros o problemas puntuales de la vida cotidiana.

El problema viene cuando la ansiedad se convierte en patología, lo cual es demasiado normal en sociedades avanzadas… como la nuestra. Se establecen cuadros sintomáticos conformados por trastornos de ansiedad con consecuencias negativas y muy desagradables para quienes las padecen como pueden ser las fobias, el trastorno obsesivo-compulsivo, de pánico, la agorafobia, estrés, etc, sin que además quien lo sufra pueda identificar claramente la causa de este sentimiento, lo cual hace crecer un círculo vicioso que juega encadenando síntomas y causas, acrecentando el mal estar del individuo.

Lo que tendríamos que tener todos muy en cuenta es  sobre todo que este conjunto de malestares mayores son el resultado de la forma en que los interiorizamos y pensamos en ellos y en nuestros problemas.

A veces lo mejor es no pensar y hacer caso a esa adrenalina generada descargándola de algún modo, ¿no creéis? Esto no conlleva dejar de lado los problemas o dicotomías, no intentar solucionarlos o tomar decisiones, pero sí no darles tanta importancia como para pasar a tener dos problemas en lugar de uno.


Un comentario en “La ansiedad es una alarma, no un problema.”

  • José María Says:

    Muy buen aporte, hace un buen tiempo sufro de este problemas, espero acabarlos y dejar los fármacos. Esperaré mas aportes. Saludos.

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